content top

La revolución del teléfono celular en las favelas

Thiago Firmino en Doña Marta, primera favela en tener, desde 2011, cobertura internet wi-fi gratuita
Thiago Firmino en Doña Marta, primera favela en tener, desde 2011, cobertura internet wi-fi gratuita
(©AFP)

Thiago Firmino acaba de enterarse que los dos teleféricos de la empinada favela donde vive no funcionan. Sin pensarlo dos veces, corre a fotografiarlos con su teléfono y envía su reclamo a través de Twitter al gobernador de Rio de Janeiro.

Guía turístico y disc-jockey en sus horas libres, Firmino, de 32 años, está siempre con el teléfono en la mano. Si hay un problema, reclama. Lo que le da tanta libertad, asegura, es el teléfono celular.

“Fue como una pequeña revolución que se fue dando poco a poco”, cuenta.

A través del celular -un “smartphone” de última generación-, Firmino difunde e intenta resolver los problemas de su comunidad. Desde un pozo en la calle hasta un apagón, nada le pasa desapercibido.

Y en los últimos días, con las masivas manifestaciones en todo Brasil contra el enorme gasto público para el Mundial de fútbol de 2014 y en demanda de mejores servicios, el celular se ha tornado indispensable.

“Intercambiamos SMS, enviamos mensajes por el whatsapp (aplicación de envío de mensajes en smartphones) y nos coordinamos para las protestas. Voy siempre a las manifestaciones con mis dos teléfonos cargados” para poder sacar fotos y difundirlas en el instante por Twitter, dice.

-Wi-fi en la favela-

Dueño de dos aparatos con números de operadoras diferentes, el celular es también su principal herramienta de trabajo. “Con él puedo agendar visitas guiadas, comunicarme con los clientes”.

Doña Marta, la favela de Rio donde vive Firmino, está enclavada en la zona más turística de Rio, y fue la primera de varias en ser reconquistada de manos de los narcotraficantes por policías y militares en 2008.

También fue la primera en tener, desde 2011, cobertura internet wi-fi gratuita.

Un promedio de 30 teléfonos inteligentes son vendidos por minuto en Brasil.

El 14% de la población brasileña -27 millones de personas- tiene un “smartphone”, según un estudio de Our Mobile Planet, realizado por la empresa Ipsos Media CT. En Francia, a modo de comparación, son 25 millones.

Pero a pesar de que Doña Marta tiene wi-fi, la tecnología no siempre funciona bien, y por eso muchos habitantes suelen reunirse todas las noches en una plaza de la favela donde la señal es más fuerte.

“Todo el mundo viene a la plaza para entrar en Facebook”, explica Daiana Santos, de 21 años.

Unos 73 millones de brasileños eran usuarios de Facebook hasta marzo, seis veces más que en febrero de 2012, cuando eran sólo 12 millones, dijo la empresa a la AFP.

-Smartphone en cuotas-

“La nueva clase consumidora quiere tener acceso a este tipo de tecnología, y el habitante de la favela ya tiene el crédito necesario para hacer estas compras”, explica Luís Anavitarte, vicepresidente de sondeos en mercados emergentes de la consultora en tecnología Gartner, en referencia a los 40 millones de brasileños que ingresaron a la clase media en la última década de la mano de programas sociales del gobierno.

El potencial de consumo de tecnología de teléfonos celulares y “smartphones” en Brasil es proporcionalmente dos veces superior al de India, otro gigante emergente, señala.

De acuerdo con la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (Anatel), a fines de enero de este año habían 262,2 millones de teléfonos celulares en funcionamiento en Brasil. “En 2013, los gastos de los brasileños con tecnología en general deben llegar a los 123.000 millones de dólares”, prevé.

En promedio, hay más de un celular por habitante, con 133 aparatos habilitados cada 100 brasileños.

-Fin de la marginalización-

Hasta hace 15 años, las favelas no tenían teléfono fijo, porque las líneas no llegaban hasta los morros que jalonan Rio de Janeiro, además de ser demasiado caras, recuerda Sara Machado, de 52 años, habitante de la favela Chapéu Mangueira, situada a pasos de la playa Copacabana en Rio.

“Ahora nos enteramos de todo gracias a este aparatito”, dice Machado, que aún no ha comprado un teléfono inteligente. “Con este que tengo hago todo: llamo al mototaxi, hablo con mi hijo”.

El celular ha logrado poner fin a la marginalización de las favelas, señala a la AFP Sivaldo Pereira, experto en cultura contemporánea de la Universidad federal de Alagoas.

“La tecnología propicia intercambios, traslada lo que sucede en estas comunidades a otras partes de la ciudad”, dice.

“Quien no tiene celular queda preso en lo alto del morro, no expande los horizontes”, reflexiona Firmino.

 

Similar Posts: